Son cada vez más mujeres, las “otras”, las racializadas, las del “tercer mundo” que polemizan sin complejos sobre las posiciones universalistas de las tradiciones teóricas feministas de Estados Unidos y de Europa, por sus visiones etnocéntricas y hegemónicas. Mujeres que desde el Sur Global y Occidente –a través de las diásporas–, adquieren notoriedad al inscribir y re-escribirdiferentes genealogías de pensamientos feministas con una larga y amplia tradición de esclavitud, colonialismo, neocolonialismo, postcolonialismo, migraciones y multiculturalismo.
Estas feministas “no blancas” toman la palabra desde la academia, los activismos, la literatura o el audiovisual para delatar el “discurso feminista occidental”, para denunciar las opresiones, a la vez que intentan crear e imaginar otras cartografías de resistencia posibles proponiendo epistemologías alternativas y creando espacios políticos que cuestionan las herencias de dominación. Estas mujeres, las “otras”, acusan su marginalización en ciertas tradiciones feministas, y delatan que sus posiciones y experiencias vitales no acostumbran a ser consideradas ya que suponen articular genero y raza o identidades culturales e identidades de genero, o evidencian vínculos entre racismo, capitalismo y las ideologías patriarcales.
La herencia del pensamiento colonial –presente en los feminismos dominantes– es la punta de lanza de las teorías feministas postcoloniales y decoloniales, que recalcan los efectos del colonialismo y el imperialismo sobre la vida de las mujeres. Igualmente apuntan que sus representaciones acostumbran a ser distorsionadas generando una “normalidad dominante”, produciendo así una constante tensión entre la exotización del otro y la normalización de lo occidental, y potenciando la invisibilización de las “otras”.
Gran parte de estos movimientos feministas proponen una deconstrucción/ reconstrucción tomándo la teoría interseccional como herramienta y objetando la misma noción universal de Mujer –y por ende de los “derechos de las mujeres”– como una idea occidental que emerge bajo el proyecto civilizador moderno basado en el Ethos universal. Por otro lado, señalan que la noción de “Mujer no occidental”, es un constructo cultural e ideológico del Otro erigido a través de diversos discursos de representación.
La creación de identidades colectivas, la teoría interseccional, el conocimiento situado, el antiracismo o las opresiones están en el centro de las tradiciones feministas no occidentales, que sin pasar por alto el reconocimiento de la diversidad dentro de los mismos grupos, exponen una gran variedad de enfoques teóricos y de análisis basados en la experiencia vivida. La oralidad del relato frente a la racionalidad de la escritura, para crear epistemologías femeninas alternativas basadas en los contextos culturales, que ponen de manifiesto la necesidad de continuar afrontando las diferencias entre las mujeres en el contexto de un diálogo global.
“Es bastante obvio que tratar cosas diferentes
por igual puede generar tanta desigualdad como
tratar cosas iguales por diferente” –Kimberle Crensha
Pensamiento feminista negro*: “Interseccionalidad y diversidad en lo común”
Patricia Hill Collins
El feminismo negro es una de las orientaciones teóricas críticas actuales más destacadas por su capacidad para crear una conexión real entre la teoría y la práctica. Las bases de este pensamiento surgen de un contexto esclavista –a diferencia del feminismo blanco que tiene el momento fundacional en la ilustración– y apuestan por la inclusión de distintos saberes, lógicas y actrices sociales.
En la epistemología feminista negra, la historia es contada y preservada en forma de narrativa y no desde una posición analítica, generando así un pensamiento filosófico que se sostiene en la libertad de la opresión racista y de la dominación sexista. Una de sus contribuciones teóricas más importantes es el concepto de “interseccionalidad” que describe la naturaleza inseparable de las opresiones múltiples de clase, raza, sexualidad, género, edad, etc.
Patricia Hill Collins, en los ’80, escribe uno de los textos fundacionales del pensamiento feminista negro, Pensamiento feminista Negro: Conocimiento, Consciencia y Políticas de Empoderamiento. En él plantea una epistemología alternativa en la conexión entre conocimiento, conciencia y políticas de empoderamiento, como manera de generar cambio entre las mujeres negras, llamadas a crear una identidad colectiva y personal constantemente. También redefine el concepto de opresión en términos de interseccionalidad y propone un proceso de deconstrucción de la mujer negra para su posterior construcción acorde a su propia realidad.Collins considera la colectividad como un lugar de suma importancia, de echo apela a los saberes colectivos para desafiar la concepción de inferioridad respecto a los grupos dominantes y ve la posibilidad de un punto de vista homogéneo dentro de las diferencias. Por ello, es importante la toma de conciencia de la propia subordinación huyendo de los esencialismos y la propia noción de homogeneidad dentro del grupo, apelando así a la “diversidad en lo común”y estimulando el constante diálogo con todas las partes.
*El término “negra” o “negro”no responde a características fenotípicas, hace referencia a procesos/construcciones culturales, políticas e ideológicas.
Patricia Hill Collins (EE.UU) es una socióloga estadounidense, profesora en la Universidad de Maryland. Fue directora del Departamento de Estudios Afroamericanos en la Universidad de Cincinnati, y presidenta número 100 del Consejo de la Asociación Sociológica de Estados Unidos, siendo la primera mujer afroamericana en ocupar este puesto.El trabajo de Collins se centra principalmente en feminismo y género en el marco de la comunidad afroamericana. Collins destacó especialmente por su libro Pensamiento feminista Negro: Conocimiento, Consciencia y Políticas de Empoderamiento (1990).Se le considera madre del llamado feminismo interseccional.
Bajo los ojos de occidente: “La academia feminista poscolonial”
Chandra Tapalde Mohanty
Chandra Tapalde Mohanty, en el ensayo Bajo los ojos de occidente. Academia Feminista y discurso colonial (Boundary, 1984), analiza la producción de la “mujer del tercer mundo*” como sujeto monolítico singular en algunos textos feministas –occidentales–, y promueve el debate sobre el etnocentrismo feminista, ubicando los “feminismos del tercer mundo” y delineando la forma en que esta ubicación se resiste y trabaja en contra de lo que dominio “discurso feminista occidental”.
Mohanty considera los feminismos occidentales –que no son ni singulares ni homogéneos en sus objetivos, intereses o análisis– codifican las historias y culturas de la clase trabajadora como el Otro y que elanálisis de la “diferencia sexual” en forma de una noción monolítica, singular y transcultural del patriarcado. Repara que la dominación masculina lleva a la construcción de una noción igualmente reduccionista y homogénea de lo que denomina“la diferencia del tercer mundo”. Y es en la producción de esta “diferencia del tercer mundo” que los feminismos occidentales se apropian y “colonizan” la complejidad constitutiva que caracteriza la vida de las mujeres de estos países. Es en este proceso de homogeneización y sistematización del discurso sobre la opresión de la mujer en el tercer mundo dónde se ejerce poder en gran parte del discurso feminista reciente.
En los 80 ya señalaba la necesidad política de formar alianzas estratégicas que corten a través de fronteras nacionales, de clase social y de raza. Las premisas de privilegio y universalismo etnocéntrico, por una parte, y la conciencia inadecuada del efecto de la academia occidental sobre el “tercer mundo”, en el contexto de un sistema mundial dominado por Occidente, por la otra, caracterizan una parte significativa de las obras feministas occidentales sobre las mujeres del tercer mundo.
*Se hace uso aquíel término “tercer mundo” con total conocimiento de sus problemas, y únicamente porque ésta es la terminología que estáa nuestra disposición en este momento. El uso de comillas supone un cuestionamiento constante de esta designació Aun cuando no aparezca entre comillas, mi uso del término es siempre crítico.
Chandra Talpade Mohanty (India) es una distinguida profesora de Estudios de la Mujer y de Género, Sociología y Fundamentos Culturales de la Educación y profesora de Humanidades de Dean en la Universidad de Syracuse. Mohanty, una teórica feminista poscolonial y transnacional, ha defendido la inclusión de un enfoque transnacional para explorar las experiencias de las mujeres en todo el mundo.
La colonialidad del género
María Lugones
El feminismo descolonial representa el intento por articular varias tradiciones críticas y alternas a la modernidad occidental y, sobre todo, del pensamiento radical feminista de Latinoamérica. En este sentido, se reclama heredero, por un lado, del feminismo negro, de color y tercermundista en los Estados Unidos, con sus aportes sobre la manera en que se articula la opresión de clase, raza, género y sexualidad y la necesidad de producir una epistemología propia que parte de reconocer esta inseparabilidad de la opresión, es decir que no incorporen el clasismo, el racismo, la heteronormatividad en sus bases. Se parte de un trabajo de revisión crítica del papel y la importancia que han tenido las mujeres en la realización y resistencia de sus propias comunidades, recuperando el legado de las mujeres y feministas afrodescendientes e indígenas.
María Lugones, reconocida por sus aportaciones del pensamiento decolonial a los movimientos feministas en América Latina, invita a pensar el género como una imposición colonial que opera en la cartografía del poder global, que lo denomina el Sistema Moderno/Colonial de Género. Insertando dentro de la tradición de pensamiento de mujeres de color que han creado análisis críticos del feminismo hegemónico precisamente por ignorar la interseccionalidad de raza/clase/sexualidad/género.
Por otro lado su trabajo tiene como objetivo entender la indiferencia que los hombres muestran hacia las violencias que sistemáticamente se infringen sobre las mujeres de color, es decir, mujeres no blancas víctimas de la colonialidad del poder e inseparablemente, de la colonialidad del género. Por lo tanto, Lugones, produce conocimiento desde la diferencia colonial y de los marcos analíticos que han enfatizado el concepto de interseccionalidad, y que han demostrado la exclusión histórica y teórico-práctica de las mujeres no-blancas de las luchas liberatorias llevadas a cabo en el nombre de la Mujer.
María Lugones,(Argentina)investigadora, profesora y activista argentina.Lugones ha teorizado sobre varias formas de resistencia contra opresiones múltiples. Es reconocida por su teoría de los “yo diversificados”, su trabajo sobre feminismo decolonial, y el desarrollo el concepto de la ‘colonialidad de género‘ el cual postula que el género es una imposición colonial.
La invención de las mujeres: “Una perspectiva africana”
Oyèrónkẹ Oyěwùmí
La socióloga nigeriana de origen yorubá, Oyèrónkẹ Oyĕwùmí, planteó–hace más de 20 años– en La invención de las mujeres (en la frontera, 2017), la importancia de producir conceptos desligados de los paradigmas teóricos europeos y anclados en las realidades locales. Para Oyěwùmíla categoría “mujer”–piedra angular de los discursos occidentales de género–, no era una esfera del contexto yorubá, sino que en esta sociedad se utilizaba por el contacto con el mundo occidental. Por ello, niega que el género funcione como un principio básico de organización en todas las sociedades y no duda en mostrar la inconveniencia de los postulados teóricos del feminismo euroamericano.
Por otro lado Oyĕwùmí sugiere que, mientras en las sociedades europeas el cuerpo físico está siempre ligado al cuerpo social, en el pensamiento yorubá esta biologización de la diferencia no existe. Tampoco es una sociedad que privilegia lo visual, la apariencia o los marcadores visibles de la diferencia, en contraste con una epistemología occidental que basa sus categorías y jerarquías en modos visuales y en distinciones binarias: hombres y mujeres, blancos y negros, homosexuales y heterosexuales, etcétera.
Para Oyěwùmí es la comaternidad, más que la sororidad, la noción clave que da cuenta de las relaciones de solidaridad y apoyo recíproco entre las mujeres africanas. En su libro African Women and Feminism: Reflecting on the Politics of Sisterhood (2003) que, desde una perspectiva afrocéntrica, y considerando los modelos de familia comunes a muchas sociedades de África Occidental, la idea de “sororidad” como término que define la subordinación de mujeres coetáneas a una figura patriarcal masculina, y que por tanto se considera paradigmática para denominar una relación de apoyo recíproco entre mujeres sujetas a idéntica opresión, se torna irrelevante en un contexto en el que quién es la madre biológica y qué posición ocupa dentro de una familia polígama es el factor que define la situación de la persona dentro de la estructura jerárquica del parentesco, un factor significativamente más relevante que el género en tal escenario.
OyèrónkẹOyěwùmí (Nigeria), es una académica feministanigeriana que trabaja como profesora asociada de Sociologíaen la Universidad de Stony Brook(Nueva York).Su trabajo interdisciplinario se centra en un punto de vista africano muy poco representado en la academia. Sus investigaciones destacan por el reflejo que hace en ellas de experiencias de la vida cotidiana africana para esclarecer cuestiones teóricas hacia una amplia gama de disciplinas como la Sociología, Ciencias Políticas, Estudios de mujeres, Religión, Historia, y Literatura. Oyèrónké desarrolla sus investigaciones al margen de la influencia de los estudios occidentales.
La necesidad de un feminismo Decolonial
Françoise Verges
Françoise Vergès, en el libro La necesidad de un feminismo decolonial (La Frabrique Editions,2019), cuestiona las dos historias que dominan en la narración del movimiento de mujeres de la década de 1970 en Francia: una que habla de un movimiento que habría llevado al reconocimiento del lugar de las mujeres francesas, bajo la República con sus valores de secularismo e igualdad; y el otro denunciando un movimiento que habría sido exclusivamente “blanco” y esencialmente interesado en la libertad sexual.
Al reconocer una profunda asimetría entre estas dos historias, Vergès cuestiona, las causas del borrado de los feminismos radicales y anticoloniales, antirracistas y antiimperialistas de los años 70.Analiza cómo el feminismo estatal contribuyó a la pacificación del movimiento radical discriminando por ley el objetivo de las luchas; cómo transformó el control de la natalidad en el sur global o entre las mujeres pobres e inmigrantes;y cómola incorporación de las mujeres racializadas en el mundo globalizado del trabajo hizo del trabajo y la educación la medida del progreso de los gobiernos y las instituciones internacionales.
Através de una lectura crítica de la metáfora de “olas”, Vergés propone una temporalidad y una espacialidad de las luchas de las mujeres por la justicia y la libertad, contra el racismo y por la igualdad que supera a las de las mujeres en el marco nacional. Partiendo de las luchas de las mujeres esclavizadas y colonizadas, luego de las luchas de las mujeres de las sociedades poscoloniales francesas, muestra el internacionalismo de las luchas. Luego, a partir de las huelgas de los últimos años de trabajadoras racializadas que limpian los hoteles o limpian las estaciones, Françoise Vergès retoma los análisis feministas sobre la cuestión del llamado trabajo “femenino”: el trabajo de cuidado y limpieza. Propone poner en el corazón de un feminismo político y revolucionario este trabajo en sus dimensiones de clase y raza.
Françoise Vergès, activista antirracista y feminista, contribuye a los debates que dividen los movimientos feministas. Rechazando la deriva de un feminismo que ignoraría los desafíos del antirracismo y podría incluir la islamofobia, desde las luchas de las mujeres en el sur global, una crítica radical al “capitalismo racial”
Oriente Medio: Mujeres, cultura y religión
Mona Eltahawy
La islamización de las sociedades árabes ha propiciado el activismo de las mujeres que viven entre la pugna de posturas occidentalizantes –entre las que la religión se construye como opuesta a los intereses feministas– y tradicionalistas –entre las que el feminismo se construye como apuesto a los intereses de la devoción religiosa–. Establecer una portavocía de los diferentes movimientos feministas y de la luchas que han germinado en los últimos años, resulta complicado, no obstante Mona Eltahawyen su ensayo, El himen y el hiyab (Capitan Swing,2018), disecciona la situación de las mujeres en los países árabes.Eltahawy realiza una condena a las fuerzas represivas —políticas, culturales y religiosas— que reducen a millones de mujeres a ciudadanas de segunda clase.
Recurriendo sus años como activista y comentarista de los problemas de las mujeres en Oriente Medio, explica que, desde que comenzó la Primavera Árabe en 2010, las mujeres en el mundo árabe han tenido dos revoluciones que afrontar: una lucha junto a los hombres contra los regímenes opresivos y otra lucha contra todo un sistema político y económico que reprime a las mujeres en Egipto, Arabia Saudí, Túnez, Libia, Yemen y otras naciones. Eltahawy viajó por Oriente Medio y el norte de África reuniéndose con mujeres y escuchando sus historias, y su libro es una llamada a la indignación y a la acción para enfrentarse a esa «mezcla tóxica de cultura y religión que pocos se sienten inclinados a desenmarañar».
Mona Eltahawy (Port Said, Egipto), columnista y oradora internacional sobre temas árabes, musulmanes y feminismo, Eltahawy es colaboradora en medios como New York Times y The Guardian y es invitada habitual en varios programas de televisión y radio. Es miembro del Grupo Asesor de Comunicaciones de Musawah, el movimiento por la justicia y la igualdad en la familia musulmana. + info http://www.monaeltahawy.com
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